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dilluns, de gener 15, 2007


Enric Valor nació en el año 1911 en el seno de una familia acomodada rural de Castalla, un pueblo de la comarca valenciana de l'Alcoià. Estudió para maestro mercantil, y después se dedicó a la industria del calzado, primero en Elda y después en Mallorca, donde impulsó la Sección Jurídica de la Unión Nacional de Fabricantes de Zapatos. En 1930, a los diecinueve años de edad y en Alicante, comienza su tarea como periodista y escritor en la redacción de El Tío Cuc, un periódico satírico de ideología republicana. Inicialmente este periódico se escribía en un valenciano bastante coloquial y con ortografía incorrecta, debido a la influencia de la lengua española. Valor inició en dicho periódico un curso de ortografía, siguiendo la normativa contemporánea al cual, a medida que fue publicando lecciones, El Tío Cuc fue adecuándose paulatinamente.

Cuando se proclama la II República Española, y en línea de la euforia republicana, desarrolló también su faceta como activista político reivindicando la catalanofonía de Alicante. De hecho, fundó la Agrupació Regionalista Alacantina, de carácter nacionalista, y difundió un programa radiofónico en el que Valor hablaba de nacionalismo y del Estatuto de Autonomía del País Valenciano. También colaboró en la prensa nacionalista de la ciudad de Valencia: La República de les Lletres, El Camí, El País Valencià. Llega a la capital del País Valenciano poco antes de iniciarse la Guerra Civil Española, desde donde se concentraría en defender la República española.

Después de la guerra, tuvo que restringir su actividad política y se concentró en la obra literaria. Es a principios de los años 1950 cuando comenzó con la obra de las "rondalles", un tipo de cuentos populares valencianos, que culminaría en la obra Rondalles valencianes (1950-1958). Poco a poco, y a medida que el régimen de Franco aflojaba la represión, volvió a la obra lingüística y, poco antes de los años 1960, volvió a contactar clandestinamente con los nacionalistas valencianos más relevantes que habían sobrevivido a la guerra, participando en numerosas tertulias y poniendo las bases de la recuperación de los años posteriores.

A consecuencia de ello, Valor pasó a ser preso político de la dictadura de 1966 a 1968. Una vez fuera de la cárcel y, en sus propias palabras, «sin haber aprendido la lección», se involucró en la fundación, no sin serias dificultades, de la primera revista en valenciano después de la guerra, Els Quaderns Gorg, en el que escribía artículos de corte nacionalista y, paralelamente, artículos de lecciones de gramática en diarios de Alicante y Valencia. Finalizada la dictadura Enric Valor pudo difundir libremente sus ideas y obra literaria y empezó a recibir homenajes, distinciones de agradecimiento y premios literarios y lingüísticos que han sido muy numerosos e importantes, incluso se le promovió como candidato al Premio Nobel de Literatura poco antes de su muerte en Valencia en el 2000. Actualmente, su nombre bautiza calles, plazas, escuelas, y asociaciones a lo largo de la Comunidad Valenciana.